La danza como experimentación
Trabajar
y ejercitar la danza, no sólo desde una perspectiva profesional, sino tambien
desde el lado del ocio y el disfrute, son fundamentales para apuntar a una gran
conciencia y al trabajo corporal.
La improvisación es una herramienta
muy poderosa para generar instancias de experimentación, y es también una forma
de acercarse a lo coreográfico.
El trabajo en la improvisación nos
permite abordar cuestiones como:
- La comunicación no verbal, el
comunicar con el cuerpo algo que quizás con palabras no se logra.
- El manejo de la energía y el
espacio.
- Poner en juego construcciones
corporales personales.
- Desarrollar estimulos para el
movimiento y la creación.
- La percepción y la escucha
corporal.
- Las relaciones del cuerpo consigo
mismo, con el espacio, con el tiempo y con los otros.
- Desarrollar el lenguaje
físico.
Los aprendizajes vinculados al
cuerpo en movimiento no sólo tienen que ver con el arte o con la disciplina de
la danza, sino con la contrucción de nuestro ser social. (Diaz, 2018: p.100)
Referencias Bibliográficas:
Diaz, Valentina. (2018) La
danza como proyecto. Quehacer educativo, (138). Páginas 97-100.


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